El poeta Robert Burns ya decía que los planes de hombres y ratones se tuercen por bien que intentemos trazarlos. El proyecto de hacer una programación para Estación Futuro en torno a los juegos en primera persona ha pasado por tantos cambios que está irreconocible.
La adolescencia, sin embargo, le sienta bien al muchacho: el resultado de los cambios ha sido Espacio, Tiempo y Emoción, una exposición sobre cómo las manipulaciones espaciotemporales propias del lenguaje del videojuego dan lugar a ocasiones para la expresión de emociones tan íntimas como la pérdida, el desconsuelo, el duelo, la lírica, la tragedia o el humor.
No todo ha de ser épica en la arcadia.
Actualización: Este post ha estado sentado en el cajón de borradores durante varios meses. Lo publico con su fecha original, pero en realidad le estoy dando al botón de publicar el mismo día en que saqué las fotos.