El avance de la 23ª edición del diccionario de la Real Academia Española contempla el término “videojuego” con una sola acepción:
videojuego.
1. m. Dispositivo electrónico que permite, mediante mandos apropiados, simular juegos en las pantallas de un televisor o de un ordenador.
Compárese con la entrada de la voz “libro” (cito sólo las dos primeras acepciones):
libro.
1. m. Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen.
2. m. Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. Voy a escribir un libro. La editorial presentará el atlas en forma de libro electrónico.
Son bien modernos: usan “libro electrónico” como ejemplo en una entrada cuyas dos primeras acepciones de dedican a desglosar la sinécdoque soporte/contenido. Lo mismo pasa con “película” (acepciones 5a y 6a) y con “vídeo” (esta vez son tres las acepciones: la tecnología, el contenido, y el magnetoscopio grabador/reproductor).
Eso sí, para los videojuegos, que llevan ya en España más de 30 años, ni se les ocurre. Tampoco incluyen la acepción lúdica de “consola“, cuyo uso corriente calculo que tiene un mínimo de veinte años.
Sospecho que existe una razón, y esta es mi hipótesis: para los académicos los videojuegos no son un medio cultural y artístico como las películas y los videos, sino tan sólo electrodomésticos como los televisores, porque sólo han visto los cacharros apagados.
Comments (2)
Con esto, como con lo del amarillismo en los medios, sólo nos queda esperar el relevo generacional…
Y ¿qué me dices de los estudiosos empeñados en demostrar que los juegos generan adicción? ¿Se arreglará esto también con el relevo generacional?